ACERCA DE

Este verano una amiga me explicaba sus intenciones de realizar un viaje a Amsterdam. Cuando quise narrarle mis experiencias por los Países Bajos, caí en la cuenta del enorme esfuerzo que me suponía recordar muchas cosas. Opté, en última instancia, por prestarle una de las estupendas guías de El País Aguilar.
Me propuse iniciar este blog con intención de rememorar, en la medida de lo posible, algunas de estas vivencias.

¿Qué es, por tanto, este blog? Realmente no sabría clasificarlo de una forma definitoria, en todo caso, tengo claro lo que no es:

No es un blog de viajes. ¡Líbreme Dios de dar consejos a nadie! No me considero un viajero. En todo caso un turista accidental; más accidental que turista. Admiro a muchos blogueros viajeros, a los que anónimamente sigo, si bien, a alguno de ellos (supongo que por pura envidia) les recriminaría ese tufillo elitista que se desprende en algunos de sus comentarios. Para muestra un botón: rechacé un trabajo de mierda para dedicarme a viajar, escribe uno. ¡Bien por ti campeón! Pero no desprecies a los millones de personas que, en nuestra ordinariez, subsistimos gracias a un trabajo de mierda.
Lo de turista lo llevo con orgullo, aunque confieso que con los años lo soy más al estilo que señala Javier Reverte en su Corazón de Ulises: « Una buena manera de no sentirse turista, aunque todos lo seamos de alguna forma, es no utilizar en exceso las guías de viaje ni cumplir a rajatabla el plan trazado. Informarse antes de partir es oportuno, pero luego, si se puede y hay tiempo bastante, hay que dejarse ir en función del capricho y del aliento libertario. Es mejor llevar libros de escritores viajeros que cargar en la mochila con un exceso de guías turísticas. Se ve más hondamente lo que visitas si lees un libro de un buen escritor que guiándote por un catálogo de datos que, por lo general, están bastante mal redactados».

No es un blog de Historia. La Historia es una Ciencia. Requiere de un tratamiento propio a la disciplina. Otra historia, valga la redundancia, es transmitir datos históricos, citar sucesos, acudir a los testimonios, o buscar en las fuentes. Esto sí intentaré hacerlo según convenga. No corresponde al peregrino, como escribió Terenci Moix, verse en carne de enciclopedia.

Y ahora me pregunto: Si este no es un blog de viajes, ni tampoco de Historia ¿A qué viene llamarlo Rincones con Historia? Si a esto le añado mi total pasividad a prodigarlo por foros, redes, y demás herramientas de difusión ¿Para qué narices lo escribo?

Amig@ lector, si milagrosamente has llegado hasta aquí por una de esas casualidades que en ocasiones produce internet ¡Te felicito! Deseo que en mucho, o poco, cualquier cosa de las que pueda expresar a través de este blog te sirva de ayuda.

¡Un abrazo!


Antonio Ventaja

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